
ÉRASE UNA VEZ...
…en 1982. Internet era solo un proyecto militar, y en España había antenas en cada tejado (como en Amélie ). Era una época en la que uno revisaba el buzón cien veces hasta que por fin llegaba esa carta tan esperada, con noticias de fulano. Una época en la que solo una línea telefónica reinaba en el salón, y su uso estaba estrictamente controlado porque era carísima…
Poco después, el panorama audiovisual experimentó una explosión. Llegaron los (¡salvajes!) años 90, para deleite de los hogares españoles, que se maravillaron con la abundancia de canales privados de contenido extravagante. Anime japonés, programas satíricos italianos y, ¡sorpresa!, programas de marionetas que precedieron a la programación más convencional de cierto canal francés.
En el último piso de un edificio de ladrillo en el sur de Madrid, Roma García-Longoria descubrió el cine con el clásico de Disney, Fantasía , la obra maestra de Kubrick, El resplandor , y E.T., el extraterrestre, de Spielberg. En verano, escribía cuentos para mantenerse al día con sus amigos. En invierno, durante las (interminables) comidas familiares donde se reunían más de 50 personas, animaba la reunión con príncipes malvados, guerreros traviesos y dragones cobardes. Luego venían las obras de teatro, donde hermanas y vecinas interpretaban papeles que ella había escrito para el deleite de un público selecto de abuelas y parientes.
Roma García-Longoria siempre ha estado fascinada por el arte de contar historias. Desde pequeña, ha devorado libros (cuentos, novelas, biografías), cómics, series y películas.
A lo largo de su trayectoria, Roma García-Longoria se da cuenta de que la creación artística es la energía que necesita para expresar su visión del mundo y explorar su imaginación.
Tras quince años escribiendo historias para grandes marcas y dirigiendo anuncios, Roma García-Longoria ha regresado a su primer amor: el arte de escribir guiones de ficción. Hoy, escribe y dirige historias que, como cuando era niña, visualiza desarrollándose en su imaginación.
